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Ella mi soledad.

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Ella mi soledad.  Un hombre ahogándose en su soledad es más grande que esta, porque el hombre sabe que se muere, pero la soledad no sabe que lo destruye.  Recuerdo mis pies tocando la superficie dura, fría e indiferente de un muelle, sintiendo el traidor mareo en tierra y el temor alojado en la boca de mi estómago, temor al encuentro con el pasado.  Recuerdo inclusive que junto a mí caminar tambaleante, me acompañaba una talega colgada sobre mi hombro, llena de aventuras y desengaños.  Todavía me veo como si fuera ayer, caminando sin volver mi mirada atrás, pues en esa pequeña nave qué reposaba sobre las aguas tranquilas del puerto dejaba la paz, mi oficio y a una compañera que solo aprecio cuando no la tengo, ella mi musa del mar, ella mi soledad.  Paso tras paso, me alejaba y a su vez mi mente recreaba esos sonidos de alta mar, llegaban hasta mí esos sonidos de chapoteos qué en noches oscuras dejaban qué mi imaginación volara y soñara con sirenas, de cabellos ...

Intimidades de un Páramo.

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Intimidades de un Páramo.  Se escucha un rumor cristalino, los acordes hechos agua, exponen como una criatura de extraño cuerpo al río, que sale de un punto muy íntimo de la montaña. Así, de esta forma maravillosa, se desliza el raudal hacia el valle y lo llena de hermosos cánticos.  Aunque, la cumbre se viste de gala, a lo lejos, una luz clara y roja, promete, sin duda, la certera proximidad del fuego.  El Sol lo invade todo, se ha tragado la oscuridad y las estrellas, en ese instante el astro rey manda prepotente sobre la montaña, cubriendo con su manto de luz dorada, todo, absolutamente todo.  El efecto de sus rayos, obliga a tributarle el milagro de cada una de las curvas verdosas y a su vez, obliga a los pájaros de forma sutil a salir de sus nidos para que entonen rezos e himnos en su nombre.  Rayo a rayo, sobre las hierbas, se descubre un ejército de insectos qué agazapados comienzan su faena.  Es cuando realmente despierto de mi idilio y de una maner...

Es imposible luchar con tu recuerdo.

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Es imposible luchar con tu recuerdo.   Están vibrando, al fondo, a lo lejos resuenan, en las campanas, los últimos colores de la tarde, nimbando con nubes de oro los morros y los pequeños arbustos.  Las frondas mansas, por el cantar de gaviotas, se van transformando místicamente y sin reparo.  Una estrella, luego un lucero, después otra estrella más, al instante miles, aunque débiles aún, van despuntando por el cerúleo cielo marino.  El tenue vaivén de las aguas se prolonga entre dos espacios de tiempo, ambos al compás de los latidos de mi corazón, sin quererlo, van engendrando una canción que roza mis labios y se aleja de mí, como aquel amor.  El olor fresco de tus besos en mi mente, me lleva a recorrerte, a detallar inclemente, cada palmo de tu piel y lo que sentía al acariciar tal manto suave, ligero como la más exquisita seda.  Se va la luz, pero se impone tu recuerdo, ese recuerdo que acompaña a todo marino, el que se une a la soledad de las aguas...

Es simplemente una cuestión de perspectiva.

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Es simplemente una cuestión de perspectiva.  Es eterno el abismo que me rodea, oscuro, exento de luz en su totalidad, mi cuerpo está a merced de la gravedad, me siento muy desorientado, siento vívidamente mi cuerpo caer de forma vertiginosa.  El movimiento de mis manos y piernas se torna descontrolado, mi cuerpo cae y cae irremediablemente, sin poder evitarlo.  En instantes noto que todo esto sucede mientras me observo, observo mi cuerpo caer por ese oscuro e infinito abismo, detallo mis ojos desorbitados, la expresión de terror en mi rostro que denota angustia, zozobra y desconcierto.  De una manera un poco morbosa no siento tanto temor, pues no me siento parte de lo observado y sé que de alguna forma estoy a salvo al observar, cada segundo se hace eterno mientras mi cuerpo ineludiblemente cae.  De pronto y sin aviso, se hace visible el fin de la sima, un suelo duro y rocoso, con piedras en forma de pirámides truncadas ennegrecidas y fracturadas, es cuando todo...

En todas y en cada una de tus orillas.

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  En todas y en cada una de tus orillas.    Amo al Mar Caribe, su color, su brillo, su punto salino, la calidez de sus aguas, su fauna, esa forma tan particular de abrazarme en el preciso momento en que me sumerjo en sus aguas, amo lo generoso que ha sido conmigo y con todos los que en algún momento hemos surcado sus aguas.  Está fijo en mí, el vuelo de la gaviota, la valentía del Martín pescador, el ataque del Pelícano contra la superficie plateada y rasgada por olas y espuma, adoro ese momento en que este majestuoso animal se lanza en picada con la determinación de mil centuriones y rompe con su portentoso pico el océano, para su más seguro encuentro con un colorido cardumen.  El Mar Caribe es un sentimiento que me acompaña a diario, es el despertar de mis sentidos, es el descubrir la paz, es y de una forma definitiva, un reencuentro con esa parte amable, perdida al nacer, al abandonar el vientre materno, es sentir una vez más la ingravidez y el placer de flot...

Devenir.

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Devenir.  Rara vez entendemos nuestra realidad como un proceso que se basa en cambios que se oponen a la simpleza del entendimiento mal llevado, del efímero estar y favorecen a la complejidad del ser. Ser o no ser, he ahí el dilema. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir.  Estas magníficas y magistrales líneas de William Shakespeare, puestas en los labios del inmortal príncipe Hamlet, nos ubican en la disyuntiva existencial del vivir o morir, del ser o no ser, del estar o no estar.  Si hacemos un esfuerzo por entendernos, veremos como funciona, si nos dedicamos un poco a nosotros y nos tomamos de la mano con lo ya establecido, no se ha de trabajar tanto en el tema, pues el conocimiento es poder. Poder no solo para estar, sí no ser.  La física cuántica como ciencia es quizás la más válida de todas las ciencias, po...

Bajo la sombra de la guillotina

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Bajo la sombra de la guillotina.  El poeta Yalal al-Din Rumi, nos dejó una frase muy poderosa: ¡No eres una gota en el océano, eres un océano en una gota!  Es indudable que esta frase acuñada a tan eximio poeta ha debido perder mucho de su complejidad en la distancia, pero aún podemos navegar en sus dimensiones y significado  También la Madre Teresa de Calcuta nos los dice de esta forma: ¡A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota!  En este mes de noviembre, antesala de la navidad, quiero traer ante ustedes una pequeña gota de océano, quiero traer ante ustedes un ser cargado de todo tipo de polémicas, pero que sin duda fue una pieza indispensable en el engranaje de la historia, para bien o para mal.  Sí, en este mes maravilloso, exactamente el día dos, día de los santos difuntos, nace en el reino de Austria, un ser que desde su alumbramiento dejó claro que iba a ser diferente y especial, inv...